Todos lo han visto en Instagram. Las fotos de Michael Olise durante el Mundial 2026 se ven… raras. Granuladas. Como si alguien le tomara una foto a la pantalla de su sala.

Porque exactamente eso es lo que está pasando.

Y resulta que hay una razón muy concreta detrás de eso, y no tiene nada que ver con falta de recursos ni con un fotógrafo malo.

LO QUE FIFA NO PERMITE

Durante el Mundial 2026, la FIFA tiene restricciones muy estrictas sobre los derechos de imagen dentro de los torneos. Los jugadores no pueden publicar en sus redes sociales fotografías tomadas durante los partidos o en los recintos oficiales del torneo —a menos que sean imágenes autorizadas por la propia FIFA o sus socios comerciales.

Eso significa que Olise, como muchos otros jugadores, no puede simplemente subir una foto que le tomó el fotógrafo del equipo en el camerino o en la cancha.

¿La solución? Fotografiar directamente la transmisión en televisión.

Es una imagen pública. La están viendo millones de personas. No viola los derechos de imagen del torneo.

Y así, uno de los jugadores más en forma del Mundial —figura del Bayern Múnich y pieza clave de la selección francesa— termina documentando su participación en la Copa del Mundo con fotos que parecen sacadas de un álbum familiar de los noventa.

NO ES EL ÚNICO

Olise no inventó el truco. Es una práctica que varios futbolistas han adoptado durante este Mundial, precisamente por las mismas restricciones.

Lo curioso es el efecto visual que genera: jugadores que compiten en el escenario más grande del mundo, con toda la producción y el despliegue técnico de una Copa del Mundo, documentando sus momentos con la cámara apuntando a una pantalla.

Hay algo irónico ahí. Y también algo muy humano.

Porque al final, detrás del jugador millonario y de la estrella mediática, hay alguien que también quiere guardar sus recuerdos. Aunque sea de la tele.