Dos tomas clandestinas. Cada día. Todos los días.
Eso es lo que las autoridades de Guanajuato detectan y desactivan en promedio desde que arrancaron los operativos conjuntos entre corporaciones estatales y federales contra el robo de combustible, según informó el secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona.
El número suena a logro. Pero también dice algo más incómodo: que cada 24 horas, alguien sigue perforando ductos de Pemex en territorio guanajuatense.
CASI 7 MILLONES DE LITROS
La Secretaría de Seguridad y Paz de Guanajuato confirmó que durante los operativos se han asegurado casi 7 millones de litros de combustible.
Siete millones de litros. Para ponerlo en dimensión: eso equivale a llenar el tanque de un auto compacto más de 350 mil veces.
Jiménez Lona atribuyó los resultados al trabajo coordinado entre policías estatales y fuerzas federales. Un esfuerzo que, según las propias cifras oficiales, no ha logrado que el problema desaparezca, sino apenas contenerlo.
NO ES SOLO EL CRIMEN ORGANIZADO
Aquí viene lo que muchos no saben.
La Fiscalía General de la República (FGR) investiga un vínculo que va más allá de los cárteles: personal de Pemex habría participado directamente en la creación de tomas clandestinas, según informaciones previas sobre el caso en Guanajuato.
Es decir, el problema no viene solo de afuera. En algunos casos, viene desde adentro.
Eso explica por qué, a pesar de los operativos, las tomas siguen apareciendo con una regularidad que parece casi industrial.
LEÓN, VILLAGRÁN, PÉNJAMO
El huachicol no se concentra en una sola zona del estado.
En León se descubrió recientemente una toma clandestina con más de 20 mil litros asegurados. En Villagrán y Pénjamo se desmantelaron centros completos de distribución de combustible robado.
El mapa del huachicol en Guanajuato abarca desde el Bajío industrial hasta municipios rurales. Donde hay ducto, hay riesgo.
¿QUÉ SIGUE?
Las autoridades no dieron una cifra de cuántas tomas han sido desactivadas en total desde que comenzaron los operativos, ni cuántas personas han sido detenidas en relación directa con estos aseguramientos.
Lo que sí está claro es que el ritmo de dos tomas diarias no es señal de victoria.
Es señal de que alguien, todos los días, sigue intentándolo.





