La lluvia llevaba más de una semana sin parar.

Y entonces, un martes 13 de julio de 1976, llegó la tromba que nadie esperaba sobre el Cerro Cubilete.

La presa de Chichimequillas no aguantó. Colapsó. Y el agua se llevó gran parte de Silao con ella.

EL MOMENTO EN QUE TODO SE ROMPIÓ

El exceso de agua no llegó por un solo camino. Fueron tres: los arroyos El Tigre, El Jitomatal y La Yerbabuena se desbordaron con violencia al mismo tiempo que la presa cedió.

Silao amaneció inundado.

Lo que vino después quedó grabado en la memoria colectiva de generaciones enteras: el colapso de una ciudad, la pérdida de hogares, la reconstrucción desde cero. Un antes y un después tan claro que hoy, cincuenta años después, los silaoenses siguen contando su historia a partir de ese martes.

MEDIO SIGLO DE MEMORIA

Este 13 de julio de 2026, el municipio conmemora el 50 aniversario de la inundación más devastadora de su historia contemporánea.

No es solo una fecha. Es el parteaguas que cambió la fisonomía de la ciudad: cómo está construida, por dónde corren sus aguas, qué se recuerda y qué se olvidó.

Imagínense una semana de lluvias constantes. Una tromba sobre el Cubilete. Una presa que cede. Tres arroyos que estallan al mismo tiempo.

Eso fue Silao en 1976.

Y todavía lo recuerdan.