No llegaron con expedientes ni con comunicados. Llegaron con fotos, con nombres, con años de buscar sin respuesta.
Guanajuato fue sede de la Octava Reunión Nacional de Búsqueda de Personas con Autoridades y Familiares de Personas Desaparecidas, un encuentro que no se parece a las reuniones institucionales de siempre: aquí el centro de la mesa lo ocuparon las madres buscadoras.
Participaron 281 familias provenientes de diferentes estados del país, junto a colectivos de búsqueda, fiscalías especializadas, comisiones estatales de derechos humanos y representantes de organismos internacionales: la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.
LO QUE SE DIJO Y LO QUE SE COMPROMETIÓ
La gobernadora Libia Dennise García tomó la palabra y dijo algo que las familias llevan años esperando escuchar de boca de una autoridad:
"En Guanajuato tienen las puertas abiertas para seguir trabajando juntas. Porque la labor del Estado es poner todo de nuestra parte para que aquellos que nos faltan regresen a casa y que las desapariciones no se repitan."
Palabras fuertes. El reto ahora es que no se queden en el salón.
Guanajuato es uno de los estados con mayor número de personas desaparecidas en México. La crisis de violencia que sacudió a la entidad durante años dejó no solo muertos, sino cientos de familias que nunca supieron qué pasó con sus hijos, hermanos, padres.
Por eso no es casual que este encuentro se haya celebrado aquí.
LO QUE SIGNIFICA QUE LA ONU ESTÉ EN LA MESA
La presencia de organismos internacionales no es un detalle menor.
Cuando la ONU y la Cruz Roja se sientan con madres buscadoras y fiscalías estatales en el mismo cuarto, hay una presión implícita: lo que se acuerde aquí tiene ojos internacionales encima.
Las "nuevas rutas" que se trazaron en esta reunión apuntan a coordinar mejor los mecanismos de búsqueda entre estados, fortalecer los registros de personas desaparecidas y garantizar que las familias sean parte activa del proceso, no solo receptoras de información.
Porque eso es lo que han demostrado las madres buscadoras una y otra vez: encuentran lo que las autoridades no encuentran.
LO QUE SIGUE
Una reunión no resuelve años de ausencias.
Pero 281 familias que llegaron desde distintos rincones del país a sentarse con autoridades e instituciones internacionales es una señal de que el movimiento de búsqueda no se detiene, no se cansa y no acepta el olvido como respuesta.
Las puertas, dijo la gobernadora, están abiertas.
Las familias llevan años tocando puertas. Esta vez, al menos, alguien dijo que sí estaba adentro.





