No fue el día de los Bravos.
Este jueves, en el Estadio Domingo Santana, León disputó dos juegos ante los Pericos de Puebla y los perdió los dos. Ya van tres partidos seguidos contra ese equipo. Tres juegos. Tres derrotas.
El primero no tuvo historia: 7-1 para Puebla. La única anotación de Bravos llegó hasta la novena entrada, cuando Esteban Quiroz puso el marcador decorativo. Para entonces, el partido ya estaba muerto.
EL SEGUNDO: DE LA NADA A LA PELEA
El segundo duelo, disputado a siete entradas, arrancó igual de mal.
Desde la primera entrada, Luis Castro conectó cuadrangular para Puebla. En la cuarta, Herlis Rodríguez y Michael De la Cruz sumaron dos más. En la quinta, Sergio Alcántara y Cristhian Adames completaron el 5-0.
Todo apuntaba a otra paliza.
Pero en la sexta entrada, Luis Medina cambió la historia con un solo swing.
Jonrón de tres carreras. De un 5-0 a un 5-3 en cuestión de segundos. Jermaine Palacios y Gaige Howard cruzaron el plato con él. El estadio despertó. Los Bravos estaban vivos.
No alcanzó para remontar. Pero la imagen quedó: Medina despidiéndose de esa pelota con todo, con León luchando hasta el final aunque la serie ya estuviera perdida.
EL PROBLEMA
Tres series. Tres derrotas consecutivas ante el mismo rival.
No es un mal día: es una tendencia que el cuerpo técnico tendrá que analizar. Puebla ha encontrado la forma de contener a este equipo y, por ahora, Bravos no ha encontrado la respuesta.
El jonrón de Medina dice que el talento está. La pizarra de 7-1 en el primer juego dice que la consistencia todavía no llega.



