El fuego llegó rápido. Demasiado rápido.

Un bar en Bangkok, Tailandia, se convirtió esta semana en una trampa mortal cuando un incendio se desató en su interior y dejó al menos 27 personas sin vida, según reportó France 24.

No hay forma de suavizarlo: 27 muertos en un lugar donde la gente había ido a pasar una noche normal.

LO QUE SE SABE

El siniestro ocurrió en un establecimiento nocturno de la capital tailandesa. Las llamas se propagaron con una velocidad que no dio margen a quienes estaban adentro.

Las autoridades tailandesas confirmaron la cifra de víctimas fatales, aunque los trabajos de búsqueda y rescate continuaban al momento del reporte, lo que podría elevar el número.

Bangkok es una ciudad que no duerme. Sus bares y centros nocturnos reciben cada noche a miles de personas, locales y turistas. Esta noche, uno de esos lugares se convirtió en escena de una tragedia.

EL FONDO QUE NADIE QUIERE VER

Aquí viene lo que casi siempre queda enterrado bajo las cifras: en incendios de este tipo, en bares y centros de entretenimiento de Asia y América Latina, las investigaciones posteriores casi siempre encuentran lo mismo.

Salidas de emergencia bloqueadas o insuficientes. Materiales de construcción altamente inflamables. Permisos de operación que no correspondían a la realidad del local. Inspecciones que no se hicieron o que se aprobaron con dinero de por medio.

No es una acusación. Es un patrón documentado en tragedias similares alrededor del mundo.

Eso es lo que toca investigar ahora en Bangkok.

LO QUE SIGUE

Las autoridades tailandesas tienen abierta una investigación para determinar el origen del fuego y las condiciones del inmueble al momento del incendio.

27 familias esperan respuestas.

Y la pregunta que siempre sobra al final, pero que siempre hay que hacer: ¿este bar tenía todo en regla?