Le llamaron tregua. Le llamaron alto al fuego. Algunos, incluso, le llamaron el principio del fin de la guerra.
Nueve meses después, hay 1,100 palestinos muertos más.
LA TREGUA QUE NO FUE
Cuando en enero de 2026 se anunció el cese al fuego entre Israel y Hamas, las imágenes de celebración recorrieron el mundo. Gente abrazándose en las calles de Gaza. Titulares que hablaban de esperanza. Discursos de líderes que se felicitaban por el acuerdo.
Pero en la Franja, la realidad tenía otro ritmo.
Los bombardeos no pararon del todo. Los bloqueos de ayuda humanitaria continuaron. Y el hambre —usada como instrumento de presión— siguió haciendo lo que las bombas no terminaban de hacer.
Resulta que una tregua sin acceso a comida, agua y medicamentos no es una tregua. Es una muerte más lenta.
LOS NÚMEROS QUE NO CABEN EN UN TITULAR
1,100 muertos en nueve meses de supuesta paz.
Eso es más de 120 personas por mes. Más de cuatro por día. Cada día de este período que el mundo llamó alto al fuego.
La crisis humanitaria que documentan organizaciones internacionales describe un territorio donde los hospitales siguen sin medicamentos suficientes, donde las familias compiten por los pocos camiones de ayuda que logran entrar, donde los niños presentan desnutrición severa.
Aquí viene lo interesante —y lo más perturbador: el colapso no es un efecto secundario de la guerra. Para muchos analistas y organismos de derechos humanos, es parte de la estrategia.
LO QUE NADIE ESTABA CALCULANDO
Mientras los diplomáticos negociaban en Qatar y Egipto, dentro de Gaza la infraestructura que permite vivir —no solo sobrevivir— seguía destruida.
Sin agua potable suficiente. Sin sistema de saneamiento funcional. Sin cadena de frío para medicamentos. Sin escuelas en pie.
Una población de más de dos millones de personas atrapada en un territorio del tamaño de la ciudad de León, Guanajuato. Imagínense eso.
Y el mundo mirando, debatiendo, negociando.
¿QUÉ SIGUE?
Las negociaciones para una segunda fase del acuerdo llevan meses estancadas. Los rehenes israelíes que aún permanecen en Gaza siguen siendo la principal ficha de presión. Y la comunidad internacional —la misma que aplaudió el alto al fuego de enero— no ha encontrado el mecanismo para convertir una pausa en paz real.
Mientras tanto, en la Franja, cada día suma.
1,100 muertos en nueve meses de tregua.
¿Cuántos más antes de que alguien le cambie el nombre a lo que está pasando?


