No fue una extradición. No hubo orden judicial mexicana. No hubo coordinación oficial con las autoridades del país.

Eso es lo que está en el centro de la investigación que el gobierno de México abrió tras la captura de Ismael 'El Mayo' Zambada, uno de los capos más poderosos del narcotráfico mundial y cofundador del Cártel de Sinaloa.

La pregunta que nadie en el gobierno quiere dejar sin responder: ¿cómo llegó 'El Mayo' a suelo estadounidense?

LO QUE SE SABE

Zambada García fue detenido en julio de 2024 en el estado de Nuevo México, Estados Unidos, junto a Joaquín Guzmán López, hijo de 'El Chapo'.

Desde el primer momento, la versión oficial de Washington fue escueta: estaba en custodia federal. Sin detalles. Sin explicaciones.

Pero lo que sí trascendió —y lo que encendió las alertas en México— fue la versión del propio 'El Mayo': que había sido engañado, secuestrado y trasladado a la fuerza a Estados Unidos sin saber a dónde lo llevaban.

Una versión que, si es cierta, tiene un nombre legal: violación de soberanía.

POR QUÉ IMPORTA

México y Estados Unidos tienen un acuerdo claro sobre extradiciones. Hay un proceso. Hay papeles. Hay notificaciones diplomáticas.

Nada de eso ocurrió aquí.

Y eso es lo que el gobierno mexicano está investigando: si agentes o colaboradores estadounidenses operaron dentro de territorio nacional para mover a un ciudadano mexicano sin autorización, sin aviso y sin protocolo.

Si se confirma, sería uno de los episodios más graves en la relación bilateral en años recientes —en un momento en que esa relación ya está bajo presión por la política migratoria de Donald Trump, los aranceles y las acusaciones cruzadas sobre el fentanilo.

EL CONTEXTO QUE NO SE PUEDE IGNORAR

'El Mayo' Zambada tiene 76 años y llevaba décadas evadiendo la captura. A diferencia de 'El Chapo', nunca pisó la cárcel. Nunca fue extraditado. Era, para muchos analistas, el verdadero operador del Cártel de Sinaloa: más discreto, más longevo, más difícil de tocar.

Su detención sacudió al mundo del narcotráfico. Y también sacudió las cancillerías.

Porque si Estados Unidos puede sacar a quien quiera de México sin pedir permiso, el principio de soberanía nacional queda sobre la mesa como una pregunta incómoda.

Una pregunta que México, al menos por ahora, decidió no dejar pasar.