Resulta que no todo lo que brilla en la política mexicana es legal.
Ricardo Monreal, uno de los operadores más experimentados del poder en México, aparece señalado en una columna del Heraldo de México por violar las reglas del juego para no soltar Zacatecas.
El estado donde nació. El estado que lo hizo.
EL TRANSFONDO
Monreal lleva décadas construyendo una base política en Zacatecas que le ha servido como trampolín nacional: fue gobernador, luego senador, luego operador legislativo de los gobiernos del PRD y después de Morena.
Pero mantener ese control tiene un costo. Y al parecer, ese costo incluye saltarse las reglas.
¿Qué reglas exactamente? ¿Quién las señala? ¿Hay consecuencias reales o simplemente otro capítulo más del teatro político mexicano?
Eso es lo que hay que seguir.
POR QUÉ IMPORTA
Porque si un operador político de primer nivel puede violar las reglas de su partido o de la ley para controlar un estado entero, la pregunta no es sólo sobre Monreal.
La pregunta es sobre el sistema que lo permite.
Zacatecas no es sólo el estado natal de Monreal: es un laboratorio de cómo se ejerce el poder en México cuando alguien lleva suficiente tiempo sin rendir cuentas a nadie.
La historia aquí no termina.



