¿Quedó la gobernadora de Baja California como colaboradora del FBI?

Esa es la pregunta que lanza el columnista Héctor De Mauleón en El Universal, después de que trascendió un nuevo audio donde Marina del Pilar Ávila Olmeda habría ofrecido colaborar con la agencia federal estadounidense.

LO QUE SE ESCUCHA

De acuerdo con De Mauleón, el audio plantea un escenario que va más allá de una simple declaración diplomática.

La gobernadora, según la grabación, no solo ofrecería colaborar con el FBI.

Habría ido más lejos: compartir lo que escucha y ve en las mesas de seguridad — esos espacios reservados donde gobierno federal, fuerzas armadas y autoridades estatales coordinan estrategias contra el crimen organizado.

Información que, en el contexto de la guerra entre cárteles que ensangrienta Baja California, tiene un valor enorme.

LA CONTRADICCIÓN

Pero aquí viene lo interesante.

El mismo columnista apunta una versión que va en sentido contrario: que las agencias estadounidenses en realidad no quieren hablar con ella, porque «sienten que han perdido el tiempo».

Dos versiones opuestas. Una gobernadora que ofrece colaborar. Agencias que le cierran la puerta.

¿Cuál es la verdad?

POR QUÉ IMPORTA

Baja California no es cualquier estado. Es la frontera más cruzada del mundo. Es territorio donde el Cártel Jalisco Nueva Generación y los Arellano Félix han disputado el control con violencia que ha dejado cuerpos en las calles de Tijuana y Mexicali.

Una gobernadora que filtra información de mesas de seguridad a una agencia extranjera —si eso ocurrió— no es un escándalo menor.

Es una quiebra de confianza con el gobierno federal en un momento donde la relación entre México y Estados Unidos ya camina sobre cuerda floja.

Y si no ocurrió, si las agencias le cerraron la puerta, la pregunta es igual de incómoda: ¿por qué una gobernadora llegaría a ese punto?

¿Qué tan sola está Marina del Pilar en Baja California?